El oficio de reflotador

Los profesionales son contratados por un plazo máximo de tres años para salvar una compañía
En tiempos de chorreo de noticias de crisis no deja de hablarse de lo queseviene abajo. Enseñas que cuelgan un “E stamos de crisis”, otrasque optan por el “Ce rramos por crisis” ante unahistórica
caída de la producción.Parece como si no existieran gestores que enderecen estas naves. El reflotador de empresas resulta clave en esta crisis. Llámese interim manager o director de transición,
este profesional afronta como reto salvar la empresatomando decisiones fundamentales contrar reloj. “Cuando se reflota bien, una compañía se asegura su futuro alargo plazo y leda un modelo
de negocio con futuro”, asegura Dirk Kremer, director de Q management de transición. Elestilode direcciónde estos ejecutivos hace que haya “una gran necesidad de reflotadores en todos los sectores”, opina Jaume Llopis, quien lideró lare estructuración y reflotación de La Unión y El Fénix en los no venta. “Es casi seguro que por cada empresa en dificultades haya un profesional
con la misión de sacarla de esa situación, sobre todo, en automoción”, aunque estafigura suele moverse en el ámbito de la discreción, según antiago González, artífice hace seis años de la reflotación de Thyssen Group y otra en curso. Sin embargo, el porcentaje de empresas españolas que recurren a un reflotador es aún pequeño, inferior al 10%. Por méritos, los expertos cifran en 15  o 20 a los buenos reflotadores con experiencias importantes, “sólo un 10% de los que se ofrecen para liderar proyectos”, según Kremer. “Hay grandes profesionales pero otros se basan en etiquetas que ellos mismos se ponen y no en realidades. Todos dicen regirse enteoría por uncódigo éticoper o hay que comprobar que,realmente, se rigen por un código ético”, apunta Joan Llorens, artífice de la reflotación de Seat.