Interim Managers y otros freelance (parte II)

Está llegando el cambio en las relaciones entre empresas y ejecutivos que Charles Handy ya predijo en los años 60. Se seguirá requiriendo talentos, personas capacitadas y comprometidas, pero no de forma continuada.

¿Por qué se flexibiliza el trabajo de ejecutivos y profesionales altamente cualificados?

  1. Incremento de la turbulencia del entorno (Matriz de turbulencia de Ansoff).
  2. Costes de transacción.
  3. Planificación de los empleados necesarios.

1. La turbulencia del entorno
En estos momentos las empresas están afrontando una globalización que incrementa lo que se llama la turbulencia del entorno (según Matriz de Ansoff). El entorno es cada vez más complicado y las necesidades de talento cambian. Ante este cambio, las empresas se están organizando según lo que necesita el mercado y deben hacerlo de forma rápida y con el menor coste posible.

2. Los costes de transacción (en tiempo y dinero)
El coste de contratar un freelance, tanto en tiempo como en dinero, es mucho menor que el de un empleado fijo. Además, en entornos tan cambiantes, se necesitan profesionales diferentes. Estos costes los podemos clasificar en 3 tipos:

  1. Costes ex-ante: Búsqueda de clientes y socios; interacción, información y consejos; reuniones y negociaciones; ofertas y contratos; acuerdos.
  2. Coste del acuerdo.
  3. Coste ex-post: Coordinar, monitorizar y confirmar; controlar y registrar; reportar; desencuentros y litigios; terminar relación.

3. Consideraciones de planificación de la plantilla
Al planificar la plantilla hay que considerar dos variables: unicidad del capital humano y su valor para la organización. Según su grado de importancia y el punto de la combinación de ambas, el tipo de contratación varía.

En regiones como Benelux, el desarrollo del freelance está yendo muy rápido. Actualmente, es del 21-22 % en directivos y profesionales y se espera que antes de fin de década llegue al 28-30 %. En EE. UU. es del 30 % y en Australia hablamos de más del 50 %. No hay cifras sobre España, pero la tendencia es clara y está avanzando.

Para seguir siendo competitivas, las empresas deben focalizarse en sus actividades clave. Lo que implica que tienen que definir lo que es realmente importante y crear la organización más eficiente posible.