Gobierno, riesgos y compliance: el papel del interim management en la creación de una ventaja competitiva

Un artículo de Ignacio Mora y Díaz (Ph. D.)
Senior Advisor | Interim Executive

 

Cuando una pyme escucha “Gobierno Corporativo”, “Gestión de Riesgos” o “Compliance”, suele pensar: eso no va conmigo. Persiste la creencia de que el GRC es solo una obligación regulatoria reservada a grandes corporaciones o entidades financieras. Sin embargo, esta visión resulta no solo equivocada, sino estratégicamente limitante.

En un entorno donde la competitividad depende cada vez más de la agilidad, la confianza y la transparencia, el interim management emerge como una herramienta clave para transformar la obligación en oportunidad. Un ejecutivo interino, con experiencia transversal y capacidad de ejecución inmediata, puede implementar estructuras de gobierno y control que no solo cumplen con los requisitos regulatorios, sino que fortalecen la posición estratégica de la empresa ante inversores, clientes y socios.

Para apoyar estas manifestaciones nos vamos a centrar en el asesoramiento que he llevado a cabo en una deep-tech, de nacionalidad española, con 5 años de actividad empresarial, presencia en UK, y contratos con empresas cotizadas e instituciones públicas británicas. La compañía se estaba preparando para iniciar una ronda de inversión con objeto de obtener los requerimientos de capital para poder implementar su business planning a 5 años.

Partiendo de la unidad más básica de órgano de gobierno, el administrador único, mi labor como Interim Executive se ha centrado en el desarrollo, adaptado a la realidad de la compañía, del GRC. Tras un análisis detallado de los ejes estratégicos de la ronda, modifiqué el órgano de gobierno sustituyendo la figura del administrador único por la de un consejo de administración en donde confluían los 4 socios fundadores, 2 de los principales socios minoritarios, así como la inclusión de 4 consejeros independientes, para dar transparencia y equilibrio a la gestión.

Respecto del área de riesgos, creé e introduje la figura del “risk officer”, el cual presentó al consejo un informe inicial que contenía la identificación, evaluación, tratamiento y monitorización. A partir de ese momento este risk officer presenta informes de riesgos cada 3 meses al consejo con las modificaciones y recomendaciones pertinentes, manteniendo de esta forma un control operativo sobre los riesgos de la compañía.

Respecto del Compliance, externalicé el área a través de un despacho especializado adoptando bajo su tutela todas las medidas de ajuste necesarias para que la responsabilidad penal de la compañía estuviese bien cubierta. Este asesor externo informa al consejo, con una periodicidad trimestral, de la situación y medidas correctoras si son pertinentes.

Estas actuaciones, sumadas al porfolio de productos innovadores de la empresa, significaron que un grupo inversor extranjero tras un proceso exhaustivo de due diligence (en donde el 70% de la información que analizaron era la referente al GRC) valorase la firma en €34m, lo que supuso que gran parte de los socios minoritarios se acogiesen a un exit con un beneficio individual por encima del 100% de su inversión inicial. Además, el grupo inversor, convertido en principal accionista, comprometió la inversión requerida para el desarrollo del business planning para los siguientes 5 años con un ticket de €40m.

Este asesoramiento es un ejemplo claro de que en un mundo donde los riesgos son más complejos, la transparencia es clave y la confianza escasa, ignorar el GRC (Gobierno, Riesgos y Compliance) ya no es una opción. No importa si eres una empresa familiar, una scale-up tecnológica o una pyme industrial: integrar una cultura de buen gobierno, gestión inteligente del riesgo y cumplimiento ético no solo es posible, sino que puede convertirse en tu mayor ventaja competitiva.

El caso descrito demuestra que el valor del interim management va mucho más allá de la gestión temporal o el cumplimiento formal. Actuar como catalizador del cambio, estructurando un marco sólido de Gobierno, Riesgos y Compliance adaptado a la realidad de la empresa, convierte al GRC en una fuente tangible de ventaja competitiva.

En un contexto global donde la confianza es escasa y la transparencia decisiva, contar con un interim executive que impulse el buen gobierno y profesionalice la gestión puede marcar la diferencia entre crecer de forma sostenible o quedar rezagado. Así, el interim management no solo acelera la madurez organizativa, sino que se consolida como un motor estratégico que traduce el cumplimiento en valor y el control en crecimiento.