El oficio de reflotador

Los profesionales son contratados por un plazo máximo de tres años para salvar una compañía

En tiempos de noticias contínuas sobre crisis no deja de hablarse de lo que se viene abajo. Enseñas que cuelgan un “Estamos en crisis”, otras que optan por el “Cerramos por crisis” ante una histórica caída de la producción y las ventas.
 
Parece como si no existieran gestores que enderecen estas naves. El reflotador de empresas resulta clave en esta crisis. Llámese interim manager o director de transición, este profesional afronta como reto salvar la empresa tomando decisiones fundamentales contrar reloj.
 
Cuando se reflota bien, una compañía se asegura su futuro alargo plazo y le da un modelo de negocio con futuro”, asegura Dirk Kremer, director de Q management de Transición.
 
El estilo de dirección de estos ejecutivos hace que haya “una gran necesidad de reflotadores en todos los sectores”, opina Jaume Llopis, quien lideró la reestructuración y reflotación de La Unión y El Fénix en los noventa.
 
“Es casi seguro que por cada empresa en dificultades hay un profesional con la misión de sacarla de esa situación, sobre todo, en automoción”, aunque esta figura suele moverse en el ámbito de la discreción, según Santiago González, artífice hace seis años de la reflotación de Thyssen Group y otra en curso.
 
Sin embargo, el porcentaje de empresas españolas que recurren a un reflotador es aún pequeño, inferior al 10%. Por méritos, los expertos cifran en 15 o 20 a los buenos reflotadores con experiencias importantes, “sólo un 10% de los que se ofrecen para liderar proyectos”, según Kremer. “Hay grandes profesionales pero otros se basan en etiquetas que ellos mismos se ponen y no en realidades.
 
“Todos dicen regirse en teoría por un código ético pero hay que comprobar que, realmente, se rigen por un código ético”, apunta Joan Llorens, artífice de la reflotación de Seat.
 

Dirk Kremer
Q Management de Transición S.L.

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